Una nota sobre la "Obligación de Justicia"

Henry David Thoureau es sin lugar a dudas, uno de aquellos intelectuales que, muy lejos de parapetarse bajo formas y estructuras alambicadas, desarrolla su pensamiento de manera franca y honesta. Un llamado desde la lectura siempre edificadora de grandes obras y grandes reflexiones es la que aparece en el entramado de "Desobediencia Civil" (Ed. universitaria. Trad. Ernesto Montenegro, 1949. Revista BABEL, Chile; publicado en ocasión de del centenario de la obra y una de las primeras traducciones al español) de las muchas que pueden tenerse a la vista comparto sólo algunas:

- "La única obligación que tengo el derecho de asumir es la de hacer, en toda ocasión, aquello que creo justo" (p.24).

- "Todo hombre reconoce el derecho a la revolución, o sea el derecho a negar obediencia y a resistir un gobierno cuya tiranía e incapacidad sean excesivas e intolerables" (p. 28).

- "El caracter de los votantes no se refleja en el voto. Puede que uno de su voto por lo que cree justo, pero no alcanzamos a sentirnos virtualmente interesados en que llegue a triunfar la justicia. Eso se lo dejamos de buena gana a la voluntad de la mayoría. El mandato del voto no sobrepasa por lo tanto a la convenicencias del momento. Aun dando nuestro voto por lo que creemos justo, no hemos hecho nada por ponerlo en efecto, pues no hacemos nada más que expresar tímidamente el deseo que así sea. Un hombre íntegro no se contentará con dejar lo justo a merced de la casualidad, ni menos esperará que llegue a prevalecer con el apoyo de la mayoría" (p.34).

De reflexiones como estas, nacidas en el seno de la génesis democrática norteamericana, mucho podemos recoger y avanzar, no sin antes darnos cuenta de que son iguales preguntas las que hoy nos siguen atareando y convocando a una resolución igualmente sincera y tenaz, de modo que no nos quedemos en las formas que ellas expresan, sino que avancemos en las substancias que les dan acervo.

Saludos,

AR
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