CONSTITUCIONALISMO EN COLOMBIA ¿FINAL DEMOCRÁTICO?

El presente es un extracto del documento “Constitucionalismo en Colombia: ¿Final Democrático?” que hace parte de una investigación realizada a las decisiones Constitucionales respecto del Acto Legislativo 02 de 2004 que modificó la Constitución para permitir la Reelección Inmediata por un periodo del Presidente de la República.

Su contenido enfrenta las versiones respecto de: “El precipitado fin de los controles constitucionales reales que existían en nuestro sistema jurídico-político, nos convoca a la búsqueda de salidas que comprendan el paradigma de la democracia, que nos permitan entender los límites que debemos autoimponernos con el fin de respetar las bases axiológicas constitucionales y la necesidad de sobreponernos a los inimaginables cauces por los que nos pueden llevar las decisiones políticas mayoritarias. Es el objetivo de este documento, discernir sobre la dimensión valorativa de la constitución, en la que se reconocen ciertos elementos como valiosos y, por tanto, merecedores de protección, entre ellos los órganos y procedimientos de control al sistema democrático y ejercicio del poder.
CONSTITUCIONALISMO EN COLOMBIA ¿FINAL DEMOCRÁTICO?


El Estado Colombiano, ha sido enriquecido con una gran variedad de instituciones políticas que deben permitir desarrollar los principios, fines y valores, de la concepción de Estado y garantías plasmadas en la Constitución de 1991. Este documento constitucional, implementó una estrategia de desarrollo de los derechos humanos, a través de la creación de la Corte Constitucional, tribunal independiente, autónomo e imparcial que desde la vigencia de la carta de navegación ha profesado por el respeto absoluto a las garantías integradoras del texto constitucional.

El proceso histórico de creación constitucional en Colombia tiene cerca de dos siglos, y en el se encuentran textos que se asocian a la constitución como estructura del Estado, y otros de estructura de Estado, reconocimiento de derechos y garantía de los mismos, este tipo de documentos constitucionales son los predilectos de los exponentes de los nuevos cauces constitucionales.

El proceso teórico y filosófico de la creación constitucional en Colombia, se encuentra en trámite. Se impulsa en búsqueda de mayores y mejores garantías individuales y procesales para el desarrollo integral de lo que son las exigencias sociales. Igualmente, se encuentra en constante debate para lograr avances en la protección de los elementos que han sido reconocidos como valiosos por el compromiso constitucional, entre ellos, la división de poderes y los límites a las decisiones mayoritarias.

El constitucionalismo como lo desarrollo en este documento, se basa en la concepción que se observa claramente en Jon Elster, en su trabajo sobre Democracia Deliberativa, de la siguiente manera: “El vocablo constitucionalismo alude a aquellos límites sobre las decisiones mayoritarias; de modo más especifico, a los límites que en cierto sentido son autoimpuestos.”[1]

Partiendo de lo anotado, evaluaré el valor de la palabra fin dentro del contexto del constitucionalismo, refiriéndome en un primer aspecto a los puntos difíciles de la crisis que afronta el constitucionalismo latinoamericano[2], recordando la discusión entre constitución y democracia, seguramente muy presente, en sociedades donde se están avalando democracias mayoritarias, de aluvión o liberales en sentido estricto[3], en la que como características principales se destacan el aspecto mediático y la posición mayoritaria resumida en -una persona un voto-, causando graves daños constitucionales que se observan en la destrucción sustantiva de los límites autoimpuestos para la protección de derechos –de mayorías y minorías-, así como de los sistemas de pesos y contrapesos que se han establecido para la protección de todos frente a la mayoría electoral.

La paradoja de la democracia, se encuentra en la necesidad de limitar el poder que entrega el pueblo en mayoría al agente elegido, pues, por ejemplo, “… los ciudadanos pueden aumentar su poder atándose sus propias manos. La democratización limitada sirve a la continuación del gobierno democrático.[4]”. La necesidad de autocontrol sobre el sistema democrático, surge como una imperiosa necesidad en el Estado Constitucional, para intentar no solo tener constitución, sino vivir en constitución. El profesor Joseph Aguiló nos indica que: “…el constitucionalismo como ideología, este puede definirse como aquella ideología política que ha propugnado ‘darse una constitución’ (una constitución rígida o formal) como garantía de ‘vivir en constitución’ (de la practica de esos ideales).”[5]

Entonces, el Constitucionalismo como reglas contra discrecionalidad, ha sufrido duros golpes democráticos en los últimos, años. Me referiré en particular al mas importante de todos en el caso colombiano y las situaciones desarrolladas posteriormente por el tribunal constitucional, el congreso y otras serie de instituciones de control democrático, que han sido capturadas[6] desde la rama ejecutiva y la figura presidencial.

Vale comentar, una de las declaraciones que realiza Holmes sobre el precompromiso en materia constitucional y su relación con la democracia:

“… el constitucionalismo es esencialmente antidemocrático. La función básica de una Constitución es separar ciertas decisiones del proceso democrático, es decir atar las manos de la comunidad.”[7]

La disquisición argumentativa en el particular, se sujeta a identificar el modelo democrático que se piensa regular y es el de simples mayorías para tomar decisiones con base en la máxima, ya enunciada, –una persona un voto-, tipo de democracia que tiene como sustento principal la preocupación por lo procedimental, como lo es el proceso de elección y el resultado de la misma, sin preocuparse por lo sustancial del proceso democrático como son las deliberaciones, desacuerdos, bases constitucionales, jurídicas y sociales de los discursos, entre otros, por lo que es razonablemente necesario limitar las estructuras de gobierno con miras a fortalecer el sistema democrático de simples mayorías para hacerlo mas abierto a los puntos no igualitarios de las estructuras sociales. Esto se logra a partir de elementos que se integran en los textos constitucionales, pero que no tendrían ninguna justificación de ser si no pudieran hacer realidad esas limitaciones, y ese en verdad es el eje central de esta conferencia.

Por otra parte, nuestro continente esta viviendo una época constitucional compleja, ya que se han roto los controles políticos y en nombre de ideales como seguridad o paz, entre otros, se ha conseguido enfocar el poder en una cabeza estatal como lo es la figura presidencial. Hace algunos años, diferentes autores[8], con indicaciones generales, nos mostraban que al interior de nuestro continente se observaba una tendencia hacia lo que hemos conocido como un nuevo constitucionalismo, sin embargo, esa tendencia ha sido concluida por los sistemas políticos democráticos liberales que por medio de figuras como la reelección presidencial han roto con las ya débiles balanzas que formaban los aparatos de poder estatales. “… la constitución del constitucionalismo tiene que tener necesariamente un fuerte componente de liberación política, es decir, de erradicación de los males más característicos de las dominaciones políticas (o, si no, no es constitución).”[9]

[1] ELSTER, Jon y SLAGSTAD, Rune. 1999. Constitucionalismo y Democracia. Primera edición. Fondo de Cultura Económica. México. Página 34.
[2] Esta discusión definitivamente es latinoamericana, recordando la crisis de la democracia efectiva presentada en la mayoría de los países, andinos principalmente, que puede ser profundizada en el ensayo “Nuevos Modelos de Dictadura Aplicada” de mi autoría, que se puede consultar en la revista virtual: www.maximogris.net
[3] La democracia liberal es entendida también como la democracia mayoritaria en Ronald Dworkin. La Democracia Posible: Principios para un nuevo debate político. Editorial Paidos. Buenos Aires. 2008. De esta concepción de democracia debo decir que: No requiere ningún tipo de cultura política argumentativa, tiene que ver solo con el modo de distribuirse las opiniones políticas en la comunidad y no con el modo en que han llegado a formarse esas opiniones, es una concepción de democracia puramente procedimental y por consiguiente no tiene en cuenta dimensiones de la moralidad política. En la actualidad este tipo de democracia intenta ser defendida acérrimamente por los funcionarios del gobierno y en especial del Presidente de la República apelando a al existencia de un ”Estado de Opinión”.
[4] HOLMES, Stephen. El precompromiso y la Paradoja de la Democracia. Tomado de: ELSTER, Jon y SLAGSTAD, Rune. 1999. Constitucionalismo y Democracia. Primera edición. Fondo de Cultura Económica. México. Páginas 381.
[5] AGILÓ REGLA, Joseph. 2004. La Constitución del Estado Constitucional. Editoriales Palestra y Temis. Lima-Bogota. Página 43.
[6] La captación de corporaciones públicas, a través de sus funcionarios mas relevantes –Procurador General de la Nación, Magistrados del Consejo Superior de la Judicatura, Defensor del Pueblo, entre otros- que no corresponden con el deber de ingratitud que se ha de aplicar frente a quien los postula e incluso elige en los cargos.
[7] HOLMES, Stephen. El precompromiso y la Paradoja de la Democracia. Tomado de: ELSTER, Jon y SLAGSTAD, Rune. 1999. Constitucionalismo y Democracia. Primera edición. Fondo de Cultura Económica. México. Páginas 381. Aclaración: La frase ‘el constitucionalismo es esencialmente antidemocratico’ no debe ser mal entendida, pues pretende sustentar la necesidad de auto control y limites al ejercicio de los mecanismos democráticos.
[8] Miguel Carbonell - Luigi Ferrajoli - Robert Alexy - Riccardo Guastini - Paolo Comanducci - José Juan Moreso - Luis Prieto Sanchís - Alfonso García Figueroa - Susana Pozzolo - Juan Carlos Bayón - Santiago Sastre Ariza - Mauro Barberis, entre otros.
[9] AGILÓ REGLA, Joseph. 2004. La Constitución del Estado Constitucional. Editoriales Palestra y Temis. Lima-Bogota. Página 39.
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