Ir al contenido principal

Díez de Urdanivia sobre Colombia y su Filosofía

Por Xavier Diez de Urdanivia (xdufster@gmail.com)
Publicado originalmente en aquí.




Xavier Díez de Urdanivia
A Contrapelo
Xavier Díez de Urdanivia [Perfil]
Imprimir Desde ColombiaImprimir Comentar on Desde ColombiaComentar

Desde Colombia

Colombia es un país grande por su gente, variado y rico en materia cultural, bello por su geografía diversa, y –sobre todo- pujante y promisorio.

En su capital, Bogotá, se llevó a cabo, durante los días 22, 23 y 24 de abril de este 2013, el IV Congreso Internacional y VII Nacional de Filosofía del Derecho, Ética y Política, convocado y organizado por la Universidad Libre.

Sus ejes temáticos fueron: Filosofía del Derecho, Teoría jurídica, Constitucionalismo Latinoamericano, Argumentación y hermenéutica jurídica, Filosofía y Teoría Política, Ética, Bioética y Biopolítica. El campo, como se puede ver, es vasto.

Participaron en él muy distinguido profesores de Colombia y Brasil, principalmente, porque el motivo central al que se dedicó el evento es una doble celebración: Los primeros noventa años de la Libre y los 15 de haberse fundado el curso de Derecho en el Centro Universitario Newton Paiva, del Brasil.

El núcleo, no obstante, se vio ampliamente enriquecido por la participación de académicos de otras latitudes e instituciones, como la Carlos III, de Madrid; la China Foreign Affairs University, de Beijing; la Universidad de los Andes; la Universidad de Cartagena; la Universidad Central de las Villas, de Santa Clara, Cuba; la Universidad Autónoma de Colombia; la Università degli Studi di Trento, Italia; la Universidade Federal de Minas Gerais, y muchas otras, incluida la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila.

Se trataron temas de innegable actualidad y se intercambiaron puntos de vista e ideas sobre ellos: Las nuevas formas de emancipación del poder global y su afectación a los derechos humanos en el orbe; los valores constitutivos de los derechos humanos; la identidad y derechos de los pueblos indígenas; el liberalismo económico y los derechos fundamentales; la crisis del estado en la era poscontemporánea; el humanismo como pilar de la democracia y los derechos humanos; el concepto de justicia en el contexto de reparaciones colectivas; los derechos fundamentales en la constitución mexicana, y muchos otros no menos interesantes.

En medio de experiencias como la aludida es que puede encontrarse, de manera vívida, el extremo de avanzada en el saber de las ciencias y las disciplinas sociales, el “estado del arte”, como suele decirse. Por eso resulta tan importante atender reuniones académicas como ésta y participar en ellas activamente.

Colombia, en su rica feracidad universitaria, va abriendo brecha hace ya algunos años en esta materia y en eso ha hecho estribar, en buena medida, el innegable desarrollo cívico de sus juventudes, cada vez más preparadas y cultas, participativas y críticas.

México, que cuenta con una igualmente rica tradición en el campo del saber y el humanismo, que está dotado de infraestructura envidiable para no ir a zaga en esta materia, inexplicablemente se ha rezagado en esa búsqueda constante y continua del desarrollo científico en todas las ramas, pero sobre todo en las que se vinculan con los sistemas social, jurídico y político, que no pueden disociarse.

¿Será Ésa la razón, acaso, por la cual no vemos un horizonte cercano para el desarrollo compartido y sustentable que se necesita? Eso es más que probable, según creo. Se ha descuidado el desarrollo humanístico fundamental y, por lo tanto, se ha terminado por desdeñar valores como la dignidad en solidaridad, la tolerancia, el respeto por los otros y la asunción libre y plena de los propios deberes, más allá del panorama que ofrece el interés personal.

Sigo creyendo –y seguiré pugnando por que la limitación se supere- que esa situación impide que la comunidad mexicana rompa los apretados círculos viciosos que parecen tenerla apresada y sólo con un virtuoso civismo, que hay que construir cada día y siempre, podrá superarse.

Integrarnos a la globalidad requiere que entremos en ella, de verdad y en serio, para dejarla también entrar y asentarse entre nosotros. El intercambio académico es una vía inmejorable para conseguirlo, como lo hacen Colombia y muchos otros países que no difieren del nuestro acentuadamente ¿Cuándo lo haremos nosotros?
Publicar un comentario