¿Graduados en Derecho demandan a sus Universidades por no encontrar trabajo?

Por Jorge Luis Fabra Zamora (jorgefabraz@gmail.com)

Varios egresados de facultades de derecho en Estados Unidos han demandado ha sus facultades por no encontrar trabajo. Más información, aquí.

La situación no es diferente en nuestros países, y esto amerita una reflexión rápida. Esto conlleva una bomba social gigante que la educación jurídica está generando, de la cuál muchos no parecen darse cuenta (o no lo mencionan, porque genera algunos empleos).

En muchas ciudades de Colombia, por ejemplo, hay más facultades de derecho que facultades de otros temas. Muchos estudiantes llegan motivados por el presunto beneficio económico y prestigio social que la profesión genera. Para las universidades es lucrativo, crea empleo para los profesores.... pero, en últimas, ¿donde metemos a tantos abogados? Sencillamente, no hay suficientes puestos públicos y privados para todos.

La profesión jurídica es bastante especial en términos económico. Los abogados (actuando como abogados) no generan bienes de consumo, representan a quienes los generan. Para ponerlo fácil: mientras las empresas generan empleo, y los trabajadores mueven la economía, los abogados defienden a las empresas y a los trabajadores y les quitan un poquito de los que ellos ganan, pero sin darle un valor añadido (por supuesto, la actividad jurídica genera riqueza de forma indirecta, pero eso es una cuestión diferente).

Si hay demasiados abogados, por leyes de oferta y demanda se verá que no solo los servicios jurídicos serán más baratos -al menos, en ámbitos donde 'el prestigio' o la 'influencia' del abogado no están en juego-, y con ellos pagos menores para los abogados que consigan trabajo, y muchos, sencillamente, no podrán dedicarse a su profesión en absoluto.

Tal vez no solo sea el problema económico. El problema será individual y social. Habrá una generación  de personas que estarán frustradas por no poder ejercer una profesión que estudiaron y en la cual invirtieron tiempo y dinero -sin mencionar, que se endeudaron. Socialmente, estamos desperdiciando capital social que bien podría estar calificado para otras actividades, pero que va a perder cinco años de su vida y resultar en un estado que no es el más óptimo.

Demandas como las que se mencionan seguramente no serán existosas. Sin embargo, ponen entredicho
la capacidad de autocrítica y de responsabilidad social de las universidades (públicas y privadas por igual), sin mencionar la responsabilidad de las autoridades educativas de ponerle freno a este fenómeno.
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