Petzold-Pernía: Algunos Consejos de Marco Aurelio

Por Hermann Petzold-Pernía: hermannpetzold@gmail.com


                                            ALGUNOS CONSEJOS DE  MARCO  AURELIO
                                                                                  Hermann Petzold Pernía
                            Sé como un promontorio contra el cual vienen a estrellarse continuamente las olas del
                            mar; siempre inmóvil, y a su alrededor la furia se hace impotente.
                                                                                                 (Marco Aurelio)
      De la obra “Pensamientos” (trad. Joaquín Delgado, Ed.Garnier ) de  Marco Aurelio Antonino (121-180 d.C.), un  filósofo y emperador  romano, inmerso en la corriente filosófica de los estoicos, he extraído algunas de sus reflexiones, las cuales, quizás, podrían ayudar a superar las angustias y preocupaciones personales y colectivas que causa la grave crisis que  afecta a nuestra patria.
      Así, Marco Aurelio nos dice que: “Es necesario, pues, que recapacites que hay un mundo, del  cual formas parte, y que este universo se halla regido por un ser supremo cuya esencia se refleja en tu espíritu. Piensa que sólo dispones de un tiempo limitado, y que si no le aprovechas para buscar la tranquilidad de tu alma, desaparecerá para siempre contigo” (lib. II, IV). Por lo tanto, recomienda: “Obra, habla y piensa siempre como si estuvieras a punto de salir de esta vida” (XI), insistiendo más adelante en que: “No hagas  como si estuvieras que vivir muchos miles de años. La muerte  pesa sobre ti durante tu vida, y a medida de tus fuerzas, procura hacerte hombre de bien” (lib. IV, XVII), para lo cual se debe “tener continuamente  presente estas dos reglas de conducta: la primera, hacer sólo lo que sugiera la razón que reina y hace las leyes en el corazón de los hombres para  mayor dicha suya; y la  segunda, cambiar de  parecer cuando alguno nos disuade o nos aleja de tal o cual idea preconcebida; pero siempre que este cambio vaya determinado por un motivo plausible de justicia, de interés público u otra causa semejante, y de ningún modo por la satisfacción o la vanagloria que pudiera procurarnos” (XII). Igualmente, según el filósofo, hay que  tomar en consideración que la “razón y el razonamiento son fuerzas que se  bastan a sí mismas  y  a las operaciones que les están encomendadas. Su actividad radica en su propia energía y van directas al objeto que hay delante de ellas; de ahí  proviene la expresión “sentido recto”, por alusión  a la línea recta que sigue siempre la razón” (lib. V,  XIV).Y es por ello, que podemos reconocer que “sólo hay en este mundo una cosa digna de nuestros esfuerzos: practicar la verdad y la justicia” (lib.VI, XLVII).                  
      Entonces, de acuerdo con Marco Aurelio, la  “felicidad  consiste en poseer un buen espíritu y una recta razón” (lib. VII, XVII), siendo “deber  del  hombre, el amar aun a los que le ofenden” (XXII), y,  ante los avatares de la  vida, hay que: “Recibir sin orgullo los favores de la fortuna; perderlos sin lamentarse” (lib.VIII, XXXIII). En conclusión, para este filósofo, la razón, en cuanto característica distintiva de los seres humanos, por una parte, nos permite darnos cuenta del lugar que ocupamos en el universo, y, por la otra, nos guía  en la realización de nuestro proyecto existencial trascendente.



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