Entrevista con Rodolfo Arango

Por Jorge Luis Fabra Zamora (jorgefabraz@gmail.com)


 Tomado de aqui:  http://revistasupuestos.uniandes.edu.co/?p=2227


Entrevista con Rodolfo Arango – Profesor Departamento de Filosofía

29 abril, 2011 | Entrevistas, Estrategia Fiscal
Rodolfo Arango es profesor asociado del Departamento de Filosofía de la Universidad de los Andes y es columnista de El Espectador. Hizo un doctorado en Filosofía del Derecho y Derecho Constitucional en la Universidad de Kiel en Alemania. Sus intereses investigativos están en  las áreas de la filosofía moral, política y del derecho, tanto clásicas como contemporáneas [1].
Miguel Eusse
Felipe Orjuela
Leidy Riveros
Juan Manuel Velásquez

Fotografía: Sergio Durán
Revista Económica Supuestos: En sus artículos  del Espectador hemos visto que usted tiene un punto de vista bastante crítico de la regla fiscal. ¿Por qué cree que la regla fiscal transgrede el espíritu de la Constitución del 91 y cambia la definición del estado democrático social y de derecho que consigna la misma?

Rodolfo Arango: La Constitución del 91 es muy ambiciosa y progresista, y su  interpretación  ha llevado a reconocer el carácter fundamental a los derechos económicos, sociales y culturales. La regla fiscal pretende invertir las prioridades, lo posible económicamente es puesto como prioritario sobre lo debido constitucionalmente. En ese sentido, hay una inversión en las prioridades constitucionales. Claramente, la regla fiscal está bien inspirada en el sentido de que sólo debería ser exigible lo que es posible materialmente. Ahí es donde parte el desacuerdo. ¿Quién determina lo que es posible materialmente? Uno puede aceptar que en una sociedad sólo se reparta lo que se grava a través de impuestos  o  que haya las llamadas redistribuciones económicas, donde se reparte lo que se tiene. Aquí hay un tema ideológico de fondo muy importante: que es lo que hay por repartir en el país. Siempre se toma el punto de que lo único que hay por repartir son los impuestos. La regla fiscal lo que intentaría es poner la prioridad de la  viabilidad económica sobre la vigencia de los derechos fundamentales, claramente la prioridad de la constituyente es la contraria. Primero están los derechos humanos, porque  éstos emanan  de principios más elevados como la dignidad humana, la solidaridad social, la igualdad y lo económico se subordina a estos derechos. Lo social es la prioridad en la decisión constituyente del 91. Se cree más en el modelo de libertad del mercado, de competencia, competitividad, productividad y rendimiento económico que en la redistribución. Mi llamado es a hacer las cosas de forma transparente y abierta, y si se pretende erigir como principio constitucional la regla fiscal, lo consecuente es modificar el modelo de estado, dejando explícito que los derechos sociales, económicos y culturales no tienen el status de fundamentales y asumir las consecuencias políticas de la decisión. Pero no hacer como si se garantizaran todos los derechos, como sí  simplemente se estuvieran haciendo unos retoques a la Constitución para que sea posible su cumplimiento. Con la regla fiscal se está haciendo en realidad una reforma a la Constitución sin que se asuma el costo político de quitarle el carácter de social al estado y sin que se acepte el carácter fundamental de estos derechos.
R.E.S.: ¿En qué medida la implantación de la regla fiscal limita los derechos fundamentales?

R.A.: Para asegurar unos derechos sociales fundamentales, la regla fiscal los está condicionando  a  lo que es posible económicamente tal y como lo establece el gobierno. La regla fiscal supondría una violación de estos derechos, una restricción injustificada así se pretendiera hacer una reforma constitucional. Si la regla fiscal se convierte en un principio constitucional se daría una contradicción de normas constitucionales, sobretodo atendiendo a que hay una interpretación consolidada del alcance de los derechos fundamentales que no podría echarse al piso.
R.E.S.: ¿Quién debe quedar a cargo del cumplimiento de los derechos? ¿Legisladores o jueces?

R.A.: Es claro que en una sociedad bien ordenada el desarrollo de los derechos debe estar a cargo de la instancia democrática, de los órganos de la representación política. En los estados constitucionales de derecho, los derechos fundamentales son un límite al legislador. Los verdaderos estados constitucionales, no los estados de derecho a secas, ponen por encima de la voluntad política democrática los derechos fundamentales y establecen unas cortes especializadas para proteger estos principios, las cuales están conformadas por jueces que controlan los actos del  legislador, pero que son jueces políticos porque su encargo es realizar los mandatos de la constitución. En ese sentido, son los jueces constitucionales los que deben encargarse del desarrollo efectivo de los derechos fundamentales.
R.E.S.: ¿Qué implicaciones le trae al país que los legisladores sean soberanos en materia económica?

R.A.: En la práctica en Colombia no lo son, históricamente en nuestro país  ha habido una desconfianza hacia el legislador con respecto a la posibilidad de tener iniciativa económica en el congreso, y las leyes que suponen costo económico deben emanar de la iniciativa gubernamental. Decir que es el gobierno el que tiene la iniciativa de formular proyectos de ley que implican gasto público realmente recorta el principio de representación y lo centraliza en el presidencialismo del cual adolecemos y que creo que es parte de la problemática que tenemos. El excesivo paternalismo y centralismo ha impedido el desarrollo a nivel regional y descentralizado. En ese sentido, agrava la situación el hecho de centralizar la iniciativa de gasto público en el gobierno, y no ser consecuentemente democrático en el sentido de que haya legisladores que asuman los costos políticos de las decisiones.

R.E.S.: ¿Usted cree que en Colombia es fácil modificar la Constitución?

R.A.: No, pero es plenamente posible. Hoy en día nuestra Constitución es mucho más flexible; la evidencia muestra que  después del 92 ha habido muchos cambios.

R.E.S.: Observando los movimientos de Santos en términos de agenda legislativa y promoción de proyectos de ley, ¿qué le cambiaría usted en este momento?

R.A.: Es claro que el gobierno pretende alcanzar una social democracia, pero por una vía equivocada, escogiendo la iniciativa privada y el mercado para cumplir esta meta social. En el tema de educación, por ejemplo, pretende que ésta sea ejercida con ánimo de lucro para que los capitales privados fluyan  y creen más capacidad de oferta y mejore la calidad. El proyecto de ley de víctimas muestra lo errado del enfoque, por ejemplo en materia de reparación. La prueba está en que la restitución de tierras tiene un cuello de botella en el asesinato de los líderes campesinos que reivindican sus derechos, y no se toman medidas de fondo, -como que el estado expropie las tierras y las administre por un tiempo para luego entregarlas saneadas a los campesinos. El proyecto de ley permite la venta de éstas a los 2 años, lo que muestra un interés en el mercado de tierra y no en la redistribución. Hay una gran creencia de que la iniciativa privada genera  progreso; sin embargo, se desatiende el aspecto cultural y social, que es el fondo  del problema colombiano, de la violencia y la injusticia. El problema cultural lo relacionan con conciertos y actividades culturales pero no con la realidad conflictiva de Colombia.

R.E.S.: ¿Qué opina acerca de las regalías?

R.A.: Los planteamientos del gobierno están  bien inspirados, en cuanto a que existe concentración de gigantescas ganancias en muy pocos municipios que luego dilapidan los recursos; lo grave es que lo bien intencionado escrito con la mano acaba borrándose con el codo. Las ganancias por explotación del subsuelo a nivel nacional y su más equitativa distribución según las necesidades regionales del país, acaba contradiciéndose con la privatización de la empresa petrolera del país, que le da la posibilidad a sectores particulares de enriquecerse con esta actividad. Además, la masiva inversión extranjera en esa industria  de la economía nacional, que siempre se presenta como una necesidad por nuestra falta de capacidad tecnológica, muestra una enorme falta de amor propio por el país, pues las élites colombianas prefieren feriar los recursos del país a fin de gozar de un status socioeconómico que le permita codearse con las élites europeas y norteamericanas.
R.E.S.: En una oportunidad Santos se refirió al pensamiento del filósofo Robert Alexy, ¿qué enseñanza le podría aportar al gobierno colombiano esa filosofía?

R.A.: Es singular el uso que se hizo de Alexy para respaldar la regla fiscal, porque lo usa para mostrar que los derechos son máximas de optimización y que hay que aceptar su restricción según las necesidades fácticas  y normativas. Sin embargo, eso es leer sólo parcialmente al autor, porque el autor en la doctrina alemana es uno de los únicos que defiende la idea de que los derechos sociales son verdaderos derechos fundamentales. Es la manera en que se usa por algunos la teoría en nuestro país; simplemente de forma parcial, para respaldar posiciones ideológicas.
R.E.S.: ¿Qué se necesita para pasar de la barbarie  a la civilización?

R.A.: Requiere sobre todo el valor de servirse de su propio juicio, como dice Kant en Respuesta a la pregunta “qué es la ilustración”. En Colombia vamos a lograr un avance importante de prosperidad cuando luchemos contra una cultura paternalista, muy influenciada por lo místico e irracional, en la que se piensa que pueden cometerse actos de inmoralidad e ilegalidad y después confesarse para ser perdonado. Esa nefasta doctrina católica ha tenido un efecto negativo en la cultura colombiana; la gente no se responsabiliza de sus actos; una persona puede ser presidente a pesar de haber estado con gobiernos corruptos y criminales. En ese sentido, cuando Colombia entienda que no es posible admitir esas contradicciones empezaremos a ver la luz al final del túnel. Es algo muy profundo en la cultura y difícil de reformar. Debemos perseverar.
NOTAS AL PIE
  1. Basado en la información disponible en: http://filosofia.uniandes.edu.co/nodo.php?c=Filosof%C3%ADa.
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