¿Debería criminalizarse el 'porno de venganza'? (corregido)

Por Jorge Luis Fabra Zamora (jorgefabraz@gmail.com)

El porno de venganza (revenge porn) es una expresión utilizada para denominar una forma de pornografía no-consensual donde la persona que distribuye las imágenes con contenido sexual explícito es un antiguo compañero sentimental. En general, la pornografía no consensual no sólo afecta la estabilidad emocional y el buen nombre de la víctima, sino también sus relaciones familiares y su entorno: una víctima de pornografía no consensual comúnmente verá distribuidas sus imágenes entre amigos y familiares, colegas y compañeros de trabajo o estudio, y las imágenes serán los primeros resultados en los motores de búsqueda. Aunque la conducta afecta a personas de cualquier orientación sexual, la evidencia y los casos más famosos tienen a mujeres como sus víctimas.

Varios académicos y activistas han propuesto la criminalización de este tipo de conductas. Un trabajo particularmente importante en ese sentido es el realizado por profesora Maria Anne Franks, quién ha presentado un interesante conjunto de argumentos a favor de la criminalización, y un modelo de legislación para los Estados Unidos. A continuación pongo a disposición de los lectores la traducción una "Guía Rápida" que muestra de la posición central de Franks:






(Este es un borrador. Por favor, si nota algún error, le pido que me lo haga saber)

El objetivo de esta entrada es simplemente plantear la cuestión y abrir el debate. La posición de Franks parece ser un buen lugar para empezar a cuestionarnos al respecto. ¿Deberíamos considerar la criminalización de la pornografía no consensual en Latino-América?
Personalmente, creo que hay una presunción contra criminalización de las conductas y que el derecho penal debería ser pensado como el último mecanismo jurídico al cual recurrir -especialmente en nuestros países latinoamericanos con contextos masivos de violencia -que generan situaciones más "graves" que deben ser atendidas por ineficientes e injustos sistemas judicial y penitenciario. Sin embargo, como una cuestión moral, parecen existir razones a favor de convertir este tipo de conductas en delito, muy parecidas a las razones a favor de criminalizar el maltrato intrafamiliar o la violación intra-marital. Además, parece ser que los otros mecanismos ordinarios del derecho parecen no dar respuesta adecuada, y el derecho debe actualizarse frente a nuevas conductas en un mundo cada vez más conectado. En todo caso, se requiere una discusión más profunda.

¿Opiniones de las personas que saben de Derecho Penal y política criminal?



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